Diario de un editor

31 enero 2026

LOS LIBROS ÚNICOS

 


El editor italiano Roberto Calasso habló en varias ocasiones de su pasión por los libros únicos que eran los que de verdad quería tener en su catálogo. Yo también.

Los libros únicos gozan del sonido justo, según expresión de Bazlen, otro editor de culto. “Acaso porque el autor no pretendía ser escritor, sino intermediario de una obra que se había servido de él al existir”, dejó dicho Calasso.

Los autores de los libros únicos son gente muy particular, ligados a la literatura más como lectores que como cualquier otra cosa. No son aficionados, enterados, tertulianos, académicos, ni profesionales. Podría decirse que son una especie de diletantes, conscientes de su posición. Guardan una historia que les persigue a lo largo de los años. Una historia íntima con la que conviven y necesitan contar antes de que se apodere completamente de ellos mismos. Son gente que o cuentan esa historia o revientan, por citar al Lute ahora que no se lleva.

L.M. Ágreda ha escrito unas páginas sobre su padre que le han dictado el cariño, el respeto y el reconocimiento por quien fue antes que él. Un libro único y hermoso donde los haya.

“Mi padre” de L. M. Ágreda se presentará el 19 de febrero en la Casa Revilla de Valladolid a las 7:30 de la tarde.

03 diciembre 2024

Desde el páramo

Durante largo tiempo las hipótesis catastrofistas, los apóstoles del fin del mundo, los profetas del apocalipsis fueron considerados gentes inferiores cuyos intentos de notoriedad rayaban en lo esperpéntico. No hace mucho comenzaron a ligarse a posiciones de la reacción política que provenían en un lugar y en otro de la extrema derecha.

Hoy el asunto comienza a tomarse en consideración en amplios sectores de gentes diversas, de formación y tendencia. ¿Hay un peligro real de que estemos cerca del colapso? La crisis desatada por el C-19, el cambio climático, el agotamiento del planeta o los terribles desequilibrios económicos, parecen reclamarnos una atención seria e inmediata sobre el mundo. Nuestro mundo.

La editorial, que yo recuerde, nunca ha perdido la cara a estos aconteceres. Sus objetivos centrales han sido, desde el origen, favorecer un lugar de encuentro, una ciudad abierta, un territorio fronterizo, una Berbería moderna donde pueda anidar con comodidad la diversidad y el entendimiento.

Para ello, además de publicar libros, hemos promovido actos, exposiciones, cercanías y ligazones con el entusiasmo que podíamos imaginar que iríamos perdiendo con el paso del tiempo. Pero resistir tampoco es una realidad extraña en este planteamiento. Tampoco lo es la insistencia en la publicación en una revista que se edita desde el centro penitenciario de Villanubla; judíos, moros y cristianos en un intento de comunidad educativa.

Me sumo por completo y agradecido a las palabras de introducción de Victoria Camps en su último libro sobre el tema de los cuidados:

“Es ahora, en el tramo final de la vida, cuando las ideas se entienden mejor y, si nos acompaña todavía un mínimo de claridad mental, de lucidez y de optimismo, también se está en condiciones de explicarlas con mayor conocimiento de causa”.

16 octubre 2024

SE ESTÁ PERDIENDO LA SEÑAL

Con más de cincuenta títulos publicados y 30 años de existencia, con una edad que supera con creces la oficial de jubilación, el editor piensa que va siendo el momento de bajar el cierre de la vieja y querida tienda. No hay indicios de un entrañable traspaso. Simplemente se acaba. Todo se acaba, oí decir una vez a mi madre en la creencia de que no la escuchaba nadie. Se acaba también porque cada uno de los protagonistas de la tarea editorial parecen estar empeñados en mostrar su peor cara, la menos romántica del negocio: los autores dicen que son las ventas las que otorgan reconocimiento, los libreros viven más pendientes de las devoluciones que de cualquier otra cosa, los impresores no facilitan pruebas, y los agentes literarios no admiten originales. Uno podría llegar a pensar que no les gustan los libros.
Pero, sobre todo, se acaba por falta de entusiasmo. Un algo que creíamos no iba a producirse nunca, pero el entusiasmo se va como se escapa el agua por el sumidero. Se está perdiendo la señal como bien tituló Margarit uno de sus poemarios.

19 mayo 2023

VOLVER

Volvemos a publicar historias del deporte, recuerdos y prosa lírica, buena parte del corazón de esta pequeña editorial que se ha ido haciendo más resistente en la medida que se iba poniendo vieja: "el coronel Aurelieano Buendía que promovió 32 levantamientos armados y los perdió todos", dijo Márquez.

Volver, insistir, repetir... El futuro de nuestro mundo pasa porque descubramos dónde perdimos el paso en algún lugar del siglo pasado. Hoy por hoy el progreso es el regreso, señaló Octavio Paz . Aún más, la repetición es el patrimonio de los grandes, subrayó Marco Aurelio el emperador de moda.

En esa línea nos gusta cobijarnos, mientras, ahí fuera, arrecia la tormenta. Votar tapándose las narices es un ejercicio de ilusionistas. Menos mal que al final podemos volver a los libros. Y en esas estamos.

30 abril 2021

UNA SOLEMNIDAD IMPROPIA

Hace unos días presentamos en Belmonte, la capital de un concejo asturiano cercano a Somiedo, el libro de la periodista Rosa Fuentes, Trasiego. Un año sin trabajo.

El acto, que hubo que repetir por la afluencia de gente y el cumplimiento de las medidas de control sanitario, se celebró en un polideportivo sotechado, al aire libre, colindante con un rio salmonero y un campo de fútbol. Fue, sin duda, la mejor presentación que haya tenido esta editorial nunca. Auténtica, generosa, entrañable, emocionante, capaz de conmover hasta las lágrimas.

Hubo gente que confesaba abiertamente que llevaban más de un año sin encuentro común alguno, y que no sabían lo bien que se podía pasar con estas cosas de los libros.

“Tuvo una solemnidad impropia”, me dijo después el hermano de la autora en un hallazgo de precisión conceptual. Por rizar el rizo creo yo que esa solemnidad es propia de los libros y de los encuentros sobre los libros. Lo demás es jujaneo, cosas de los medios y de los académicos. El marqués de Quintanar, viejo lector del poeta Fernando Villalón, me dijo hace unos años:

“En mi casa todo es formal, Julio”.

Pues eso.

09 marzo 2021

TRATO Y TRATAMIENTO

En su día la ley orgánica general penitenciaria, primera de su clase tras la restauración democrática y aprobada por aclamación en el nuevo parlamento de 1978, acordó el espinoso tema de la vida en privación de libertad desde dos conceptos básicos: régimen y tratamiento.

Un régimen de mantenimiento de todas las libertades no conculcadas por la sentencia donde se asentaba una intervención personal e individualizada, cuya planificación estaba encaminada a la reinserción social. Pasados los años, el fracaso de esta reforma, tan esperada y aplaudida,  quizás haya tenido que ver con que no se tuvo en cuenta que entre régimen y tratamiento estaba el “trato”; el factor humano que debía engrasar de forma constante la maquinaria.

Hace justo un año, en los días inmediatamente anteriores al confinamiento general, sufrí internamiento por Covid en uno de los hospitales generalistas de la ciudad impar en la que vivo. No me mató la enfermedad, pero a punto estuvo de hacerlo el trato recibido. Nunca me he sentido tan ofendido, tan vejado, tan apestado, tan mal/tratado como en aquellos días malditos en los que sabíamos tan poco (médicos y pacientes) los unos de los otros.

Desde entonces he procurado esmerar el trato. Como persona, y, consecuentemente, como editor. Intento con entrega encontrar el corazón de los libros que publico, revestirlos de acuerdo a la ocasión, velar por ellos y tenerlos en mi compañía, tal y como exige el Código Civil a los padres respecto de sus hijos. Lo intento también con todos los intervinientes en el proceso: autores, maquetadora, impresor, libreras y lectores. Esta obligación del trato quedó fijada para mí a través del maltrato. Una lección que no olvidaré nunca.

16 febrero 2021

LA MIRADA AMABLE

La mirada amable es propia de los hombres inocentes, y de los pintores. Traspasa lo mirado y va directa al corazón de los asuntos. Con la rapidez del rayo, llega mucho antes que la razón. Por eso resulta peligrosa.

Otorga atención a lo pequeño, a los márgenes, a lo poco llamativo, a lo que no tenemos por importante. Concede hospitalidad a los objetos y a los acontecimientos que vienen y van, mostrando la unidad de las cosas, el paso fugaz de la brisa que perseguimos incluso sin saberlo.

La mirada amable del pintor escucha y ve por nosotros, porque ha dejado de escucharse a sí misma. Debemos a los pintores ese esfuerzo por ver lo que nosotros no vemos, aun teniendo la realidad frente a los ojos.

“La lámpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará luminoso, pero si tu ojo está malo, todo tu cuerpo estará a oscuras. Y si la luz que hay en ti es oscuridad, ¡qué oscuridad habrá! ” (San Mateo 6,20)

Nunca había reparado en este pasaje evangélico. Estaba ahí y no lo veía. Tampoco ellos habían sido capaces de iluminarlo en su incesante ruido.